DE MOTTA PSICOLOGÍA Y SALUD

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El movimiento, una alimentación adecuada, los vínculos sociales y el aprendizaje continuo favorecen un envejecimiento más activo.
Cuando el bienestar queda siempre para después, una lista de pequeñas actividades puede ayudarnos a volver a reservarnos tiempo.
El verano puede combinar descanso y libertad con unas rutinas básicas que aporten seguridad a los niños.
Cambiar de lugar no siempre significa desconectar. Descansar implica reducir la exigencia y recuperar un ritmo más amable.
Los cambios sostenibles no dependen de una fecha, sino de saber qué es importante y avanzar con objetivos coherentes.
Las rabietas forman parte del desarrollo. La calma, los límites claros y la prevención ayudan a acompañarlas sin entrar en una lucha de poder.
Educar no consiste en hacerlo todo bien, sino en ofrecer seguridad, afecto y límites suficientemente coherentes.
Incorporar movimiento a la vida cotidiana beneficia la salud física, el estado de ánimo, el sueño y la relación con el propio cuerpo.
Definir bien la meta, anticipar obstáculos y valorar los pequeños avances aumenta la probabilidad de mantener un cambio.
Introducir pequeñas novedades en la vida diaria puede ayudarnos a recuperar interés, flexibilidad y sensación de vitalidad.

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