Cuando algo les preocupa, no siempre saben cómo expresarlo
Los miedos, los enfados, los cambios de comportamiento o las dificultades en el colegio pueden ser su manera de mostrar que algo no va bien.
Ayudamos a niños, adolescentes y familias a comprender qué está ocurriendo y a encontrar estrategias adaptadas a cada edad y situación.
Una atención adaptada a cada etapa
Valoramos cada caso teniendo en cuenta la edad, el momento evolutivo y las necesidades del niño o adolescente.
Trabajamos con la familia y el entorno
La familia forma parte del proceso y, cuando es necesario, coordinamos la intervención con el centro educativo.
Servicios
¿Tienes dudas?
Te ayudamos a valorar si vuestro hijo necesita apoyo psicológico y cuál puede ser el primer paso.
A veces, su comportamiento es la forma de decir que algo no va bien
Los niños y adolescentes no siempre pueden explicar con palabras lo que sienten. El malestar puede aparecer a través de rabietas, miedos, irritabilidad, aislamiento, conflictos en casa o cambios en el rendimiento escolar.
La terapia les ofrece un espacio seguro y adaptado a su edad para comprender sus emociones, desarrollar recursos y afrontar mejor las dificultades. El objetivo no es poner etiquetas, sino entender sus necesidades y favorecer su bienestar emocional, familiar y escolar.
¿Qué podemos trabajar?
Ansiedad, miedos y preocupaciones
- Ansiedad y preocupaciones frecuentes.
- Miedos, fobias y ansiedad de separación.
- Ansiedad ante los exámenes.
- Dificultad para afrontar cambios.
Emociones, autoestima e inseguridad
- Baja autoestima y timidez.
- Tristeza, apatía o irritabilidad.
- Dificultad para expresar emociones.
- Baja tolerancia a la frustración.
- Autoexigencia, culpa o inseguridad.
Conducta, enfados y límites
- Rabietas y explosiones de ira.
- Desobediencia o conducta desafiante.
- Impulsividad y falta de autocontrol.
- Dificultad para aceptar normas.
- Conflictos frecuentes en casa.
Colegio, atención y aprendizaje
- Dificultades de atención y concentración.
- Falta de motivación.
- Bajo rendimiento académico.
- Problemas de organización y estudio.
- Dificultades de adaptación escolar.
Relaciones y habilidades sociales
- Dificultad para hacer amigos.
- Aislamiento o rechazo social.
- Conflictos con compañeros.
- Falta de habilidades sociales.
- Acoso escolar.
Cambios y situaciones difíciles
- Separación de los padres.
- Duelo y pérdidas.
- Cambios de colegio o vivienda.
- Enfermedad propia o familiar.
- Experiencias difíciles o traumáticas.
Dificultades en la adolescencia
- Cambios emocionales intensos.
- Problemas de autoestima e identidad.
- Conflictos familiares.
- Presión social y miedo al rechazo.
- Desmotivación y dificultad para tomar decisiones.
Un proceso en el que la familia también participa
Comenzamos con una entrevista con los padres o responsables del menor para conocer la situación y valorar sus necesidades.
A partir de ahí, planteamos una intervención personalizada que puede incluir sesiones con el niño o adolescente, orientación a la familia y, cuando sea necesario, coordinación con el centro educativo.
¿Cómo decirle a un niño que va al psicólogo?
Lo más importante es explicarlo con naturalidad y adaptarlo a su edad.
A los niños pequeños se les puede decir que van a conocer a una persona que ayuda a los niños cuando algo les cuesta o les preocupa. Con niños más mayores conviene explicar un poco más el motivo, dejando espacio para que pregunten y expresen sus dudas.
Es importante no mentir, no presentarlo como un castigo y transmitir la idea de ayuda.
¿Y si mi hijo adolescente no quiere acudir?
En adolescentes es habitual que aparezcan resistencias. Conviene hablar desde la preocupación y no desde la acusación.
Puede ayudar decirle que habéis intentado resolver la situación en casa, pero que creéis que una persona especializada puede ayudaros a entender mejor lo que ocurre.
Es importante hacerlo partícipe del proceso y respetar su ritmo.