DE MOTTA PSICOLOGÍA Y SALUD

Una vuelta al cole más tranquila: pautas para los primeros días

La vuelta al colegio despierta emociones diferentes. Algunos niños esperan con ilusión el reencuentro con sus compañeros; otros sienten nervios, tristeza o temor ante lo desconocido. Ambas respuestas son normales.

Los primeros días implican adaptarse de nuevo a horarios, exigencias y separaciones. Una preparación gradual puede hacer que el cambio resulte más sencillo.

Recuperar las rutinas

Durante los días previos conviene adelantar poco a poco la hora de acostarse y levantarse. También ayuda organizar los desayunos, las comidas y el tiempo de preparación para evitar que las mañanas comiencen con prisas y tensión.

Preparar juntos el material escolar permite al niño participar y anticipar lo que va a ocurrir.

Hablar del colegio con naturalidad

Transmitir una actitud positiva es útil, pero no hace falta negar los nervios. Frases como “Es normal que estés un poco preocupado” o “Los primeros días pueden costar y estaremos aquí para ayudarte” validan la emoción sin aumentar el miedo.

Cuando el niño va por primera vez o cambia de centro, puede ser beneficioso conocer previamente el edificio, el recorrido o alguna persona de referencia.

Despedidas breves y seguras

Al dejarlo en el colegio, despídete con cariño y claridad. Alargar mucho el momento, marcharse a escondidas o volver varias veces puede aumentar la inseguridad.

Es importante que el lenguaje corporal transmita confianza. El niño puede estar triste y, al mismo tiempo, sentirse capaz de entrar.

Después de clase

Al regresar a casa puede mostrarse más cansado, irritable o sensible. Ha realizado un esfuerzo importante de adaptación. Ofrecer un rato de descanso, movimiento y atención suele ser más útil que interrogarlo.

En lugar de preguntar solo “¿Qué tal el colegio?”, pueden funcionar preguntas concretas: “¿Con quién has jugado?”, “¿Qué ha sido lo más fácil?” o “¿Ha habido algo que te haya preocupado?”.

La mayoría de los niños se adapta en pocos días. Si el malestar es intenso, se mantiene, aparece rechazo persistente a acudir o existen síntomas físicos frecuentes, conviene explorar qué puede estar ocurriendo.

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