DE MOTTA PSICOLOGÍA Y SALUD

Un ejercicio sencillo para recuperar el autocuidado

En épocas de estrés es fácil dejar de hacer aquello que nos ayuda a sentirnos bien. Vamos cumpliendo obligaciones y el descanso, el ocio o la conexión con otras personas quedan aplazados para cuando “haya tiempo”.

El problema es que ese momento no siempre llega. Por eso, el autocuidado necesita ocupar un lugar concreto en la agenda.

La lista de las pequeñas cosas

Escribe entre diez y veinte actividades que te resulten agradables. No tienen que ser grandes planes. Pueden ser tomar un café sin prisas, escuchar música, leer, caminar, cuidar una planta, cocinar algo especial, llamar a una persona querida o sentarte unos minutos al sol.

Incluye actividades que puedas hacer a solas y otras que impliquen compartir tiempo.

Después, observa cuándo fue la última vez que realizaste cada una. Esta pregunta suele mostrar hasta qué punto el bienestar ha quedado desplazado.

Convertir la intención en una acción

Elige una actividad al día o varias a la semana y anótalas en un momento concreto. Cuanto más específica sea la planificación, más probable será que se lleve a cabo.

También puedes escribir cada propuesta en un papel y guardarlas en una caja para escoger una cuando necesites una pausa.

El objetivo no es añadir otra exigencia ni cumplir la lista de forma perfecta. Se trata de recordar que el descanso y el disfrute no tienen que ganarse después de haber terminado todo.

Cuidarse también es aprender a identificar lo que necesitamos y darnos permiso para atenderlo.

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