DE MOTTA PSICOLOGÍA Y SALUD

Psicología de adultos

Comprende lo que te ocurre y recupera tu equilibrio emocional

Hay momentos en los que las preocupaciones, el desánimo o determinadas experiencias pueden llegar a sobrepasarnos. En terapia te ayudamos a entender qué está ocurriendo y a encontrar nuevas formas de afrontarlo.

Atención personalizada y adaptada a ti

Cada proceso se adapta a tu historia, tus necesidades, tus objetivos y el momento vital en el que te encuentras.

Un espacio seguro para comprenderte y avanzar

Un entorno cercano y profesional donde poder expresarte con tranquilidad, trabajar aquello que te preocupa y desarrollar herramientas para sentirte mejor.

No tienes que esperar a sentirte al límite

A lo largo de la vida atravesamos situaciones que pueden afectar a nuestro bienestar: una ruptura, una pérdida, dificultades laborales, conflictos familiares, la llegada de un hijo, la jubilación o cualquier cambio para el que no nos sentimos preparados. Otras veces no existe una causa concreta.

Simplemente sientes que algo no va bien, que has perdido la tranquilidad o que las preocupaciones están ocupando demasiado espacio en tu vida.

Cuando el malestar se mantiene o empieza a afectar a tus relaciones, tu trabajo o tu vida cotidiana, la terapia puede ayudarte a comprender qué lo está manteniendo, recuperar el control y volver a sentirte en equilibrio.

¿Te reconoces en alguna de estas dificultades?

Realizamos una valoración completa para comprender qué está ocurriendo y plantear un tratamiento personalizado, eficaz y orientado tanto a mejorar el malestar actual como a prevenir futuras dificultades.

  • Preocupaciones constantes o dificultad para desconectar.
  • Ansiedad generalizada y estrés.
  • Crisis de pánico y agorafobia.
  • Fobias y miedos intensos.
  • Pensamientos obsesivos y compulsiones.
  • Hipocondría o miedo a la enfermedad.
  • Tristeza persistente o sensación de vacío.
  • Apatía, cansancio y falta de energía.
  • Desmotivación y pérdida de interés.
  • Estados depresivos y distimia.
  • Insatisfacción o sensación de estar estancado.
  • Baja autoestima e inseguridad.
  • Exceso de autocrítica.
  • Miedo al rechazo, al abandono o a la soledad.
  • Necesidad constante de aprobación.
  • Dependencia emocional.
  • Dificultad para salir de relaciones que generan sufrimiento.
  • Procesos de separación o ruptura.
  • Infidelidad y pérdida de confianza.
  • Celos e inseguridad en las relaciones.
  • Miedo al compromiso.
  • Dificultad para tomar decisiones importantes.
  • Dificultad para decir que no o expresar lo que necesitas.
  • Falta de asertividad y habilidades sociales.
  • Ansiedad social y miedo a la opinión de los demás.
  • Conflictos familiares, personales o laborales.
  • Problemas para gestionar la ira.
  • Dificultad para establecer límites saludables.
  • Experiencias traumáticas que siguen generando malestar.
  • Heridas emocionales de la infancia.
  • Patrones de relación que se repiten.
  • Recuerdos difíciles que continúan afectando al presente.
  • Inseguridad o miedo en los vínculos.
  • Trabajo terapéutico mediante EMDR cuando está indicado.
  • Dificultad para manejar la culpa, el miedo o la frustración.
  • Perfeccionismo y autoexigencia.
  • Impulsividad o falta de autocontrol.
  • Duelos y pérdidas.
  • Cambios laborales, familiares o personales.
  • Sensación de bloqueo o dificultad para avanzar.

Realizamos una valoración completa para comprender qué está ocurriendo y plantear un tratamiento personalizado, eficaz y orientado tanto a mejorar el malestar actual como a prevenir futuras dificultades.

Un acompañamiento adaptado a cada persona

A lo largo de la vida pueden aparecer momentos en los que sentimos que algo nos supera. A veces ocurre tras una pérdida, una ruptura, un cambio laboral, una enfermedad o una etapa de mucha exigencia. Otras veces el malestar aparece sin una causa clara, pero se mantiene y empieza a afectar a la vida diaria.

La terapia psicológica puede ayudarte a comprender qué está pasando, ordenar lo que sientes y desarrollar herramientas para afrontar la situación de una forma más saludable.

Trabajamos con personas que presentan ansiedad, estrés, bajo estado de ánimo, duelo, dificultades en las relaciones, baja autoestima, miedos, pensamientos repetitivos, inseguridad, conflictos familiares o laborales y momentos vitales de cambio.

¿Cuándo acudir al psicólogo?

Puede ser un buen momento para pedir ayuda cuando sientes que el malestar se mantiene, cuando has intentado resolverlo por tu cuenta y no mejora, o cuando empieza a afectar a tu descanso, tus relaciones, tu trabajo, tu cuerpo o tu forma de verte a ti mismo.

No es necesario esperar a estar al límite. La terapia también puede ayudarte a conocerte mejor, tomar decisiones, mejorar tu autoestima o aprender nuevas formas de relacionarte contigo y con los demás.